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sábado, 1 de octubre de 2016

Celebración de Nustra Señora de Las Peñas



La fiesta de la Virgen de las Peñas se celebra cada año desde el primer domingo de octubre (fiesta grande) y el 8 de diciembre (fiesta chica). Durante tres días participan cientos de peregrinos y cofradías de bailes provenientes principalmente de Perú y Chile.
Para llegar al Santuario de Nuestra Señora del Rosario de las Peñas es necesario recorrer 20 kilómetros a pie por la quebrada de Livílcar junto al cauce del río San José. No hay carreteras.
La ruta de peregrinación comienza en los paraderos vehiculares, donde se puede tomar micros o taxis hasta el sector de Chamarcusiña, punto donde se comienza el verdadero peregrinaje hasta Las Peñas (Las salidas de estos vehículos ocurren todo el día y toda la noche durante los 3 días de fiesta). El recorrido a pie por el valle es de 3,5 horas aproximadamente, dependiendo del ritmo de caminata de cada persona. Si se va de día, es necesario llevar bloqueador solar, gorros, abundante líquido, e implementos de primeros auxilios, y si es de noche es necesario llevar linterna y baterías. Es fácil perderse debido a la complicada e irregular ruta, es por ello que también se recomienda ir cerca de grupos de personas que conozcan el camino.
La Fiesta de la Virgen de las Peñas es la celebración religiosa popular más importante y concurrida de la Región de Arica y Parinacota. Su principal día de celebración es el primer domingo de octubre, sin embargo la celebración se desarrolla durante cuatro días, comenzando el día viernes (dos días antes) con la peregrinación que parte desde Arica y acabando el día el lunes con una misa de campaña para los novenantes. La fiesta se desarrolla principalmente en el Santuario de la Virgen de Las Peñas ubicado en la quebrada de Livílcar, a unos 95 kilómetros hacia el interior de Arica y a 1.300 metros de altura. Hasta este lugar, cada año arriban miles de peregrinos y devotos para adorar y honrar a la imagen de la Virgen del Rosario que se encuentra tallada en una roca.
La celebración se inicia con una romería o peregrinación que parte en la ciudad de Arica y acaba en el Santuario. Uno de los distintivos de esta peregrinación es que se trata de una de las más extensas y extremas realizadas en Chile, pues el acceso al Santuario se realiza por un camino que en ocasiones se torna dificultoso, el trayecto suele durar más de 3 horas a pie y no se puede acceder en vehículo. Algunos devotos y peregrinos realizan incluso la romería desde la misma ciudad de Arica, extremando aún más la hazaña.
La ruta comienza en la rotonda Diego Portales de la ciudad de Arica. Allí se encuentra el paradero de vehículos que trasladarán a los fieles hasta el kilómetro 30 del Valle de Azapa, lugar donde se encuentra el primer paradero vehicular conocido como “El Rápido”. Arribados a este punto, la carretera asfaltada se acaba y los fieles deben comenzar la caminata por un camino pedregoso y cercano a la quebrada del río San José, siendo acompañado muchas veces de gigantescos murallones de roca y bordeando imponentes acantilados, para luego dar paso a extensas y áridas pampas (Oxavia y Coyote). A lo largo del camino, es muy común encontrar pequeños puestos o tambos que algunos comerciantes levantan para la ocasión, donde normalmente se venden bebidas, agua o cítricos para alivianar el viaje.
Posteriormente, luego de una hora y media aproximadamente de camino, se arriba al sector de Humagata, antiguo caserío colonial que posee una pequeña iglesia donde se resguarda la imagen de San Santiago. En esta zona, el camino es más accidentado y se caracteriza por el zigzagueo del sendero. Luego se arriba al conocido Paso Caracol. Esta parte del sendero, denominada así por su evidente forma espiral, posee curvas muy cerradas, además de ser muy empinado y estrecho, por lo que los peregrinos deben redoblar las fuerzas para sortear este renombrado y temido paso. Finalmente, antes de arribar al Santuario, y casi como una muestra de recompensa por el esfuerzo desplegado, una serie de cultivos de alfalfa, arbustos y algunos árboles frutales hermosean y refrescan la última parte del trayecto.
Al llegar al Santuario se divisa la imagen en altura de un Cristo y alrededor del Santuario, una serie de comerciantes tienen instalados puestos de comida, bebidas y artículos como velas, recordatorios de la Virgen, etc. Los miles de visitantes provenientes de lugares como Perú, Bolivia y el extenso Chile, se aglomeran y circulan por las pocas callejuelas que existen y que desembocan en el santuario de Nuestra Señora del Rosario de las Peñas, patrona de Arica.
Pero el fervor religioso no sólo se manifiesta en la peregrinación de los devotos y visitantes. También se expresa de manera clara en una serie de sociedades de bailes religiosos venidas principalmente de Arica y Tacna, que danzarán y cantarán sin desmallar para honrar a la Virgen de las Peñas; acompañadas por la música de las bandas musicales que inundará el ambiente durante toda la festividad, haciendo retumbar sus metálicas melodías en las inmemoriales paredes rocosas que se alzan en la quebrada y que vieron nacer de una de sus peñas a la Virgen. En total son más de veinte sociedades y algunas superan el medio siglo de antigüedad, las que en conjunto dan un destacable testimonio dancístico de devoción popular, como resulta ser el caso de danzas como los Morenos, Diabladas, Chinos, Chunchos, Kuyacas, Pastores, Gitanos, Pieles rojas, etc.
Al igual como sucede en muchas festividades religiosas celebradas en el norte de Chile, la festividad de la Virgen de las Peñas es dirigida y gestionada por una institución religiosa de origen colonial: el cargo de alferazgo. Estas autoridades velan porque se desarrolle la costumbre (tradición) de manera adecuada, fiscalizan la recolección y gestión del dinero de las limosnas, gestionan el pago de obras de aseo mantenimiento y ornato, y conservan la investidura, entre otros. En la actualidad, la festividad se hace posible gracias la existencia de más de setenta alférez, hombres y mujeres, dentro de los cuales alrededor de treinta provienen de la vecina ciudad de Tacna, mientras el resto son de la ciudad de Arica o de localidades más cercanas.
El día de la Víspera, primer día oficial de la celebración, las compañías de baile, dirigidas por su caporal, acuden alrededor de las 5 de la mañana al templo para presentarse y saludar a la Virgen. Luego del toque de la diana, las compañías de bailes y las bandas musicales no cesarán de danzar, cantar y tocar dentro y fuera del templo durante todo el día y la noche; en paralelo a una serie de oficios de tradición católica que se despliegan en este escenario. En paralelo, se arma una gigantesca fila de peregrinos a lo largo del poblado, quienes esperan pacientemente durante largas horas para poder saludar, tocar, agradecer, pedir favores y promesas a la imagen de la Virgen de las Peñas ubicada en el altar mayor.
Una de las tradiciones más significativas desarrolladas durante la celebración, son las procesiones celebradas los días sábado y domingo. En ellas, miles de fieles en procesión, agrupados en una doble fila y acompañados por bandas de música y comparsas, acompañan el traslado en andas de dos imágenes de la Virgen. Durante el trayecto, realizado de manera pausada, van entonando quejumbrosos cánticos al unísono. Finalmente, otra de las prácticas más significativas y recordadas por los fieles, son los adioses que se realizan a la Virgen durante la procesión que la acompaña en andas hasta la puerta del santuario el día lunes, en medio de lamentaciones y sollozos por su despedida.
La Fiesta de la Virgen de las Peñas es la celebración religiosa popular más importante y concurrida de la Región de Arica y Parinacota. Hasta el pequeño pueblo de Livilcar, cada año llegan miles de peregrinos y devotos para venerar y honrar a la imagen de la Virgen del Rosario que se encuentra tallada en una roca.
 Este muy interesante ver este pequeño documental del peregrinaje de la Virgen de Las Peñas. Mis reconocimiento a los creadores.

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